Historia de la Almendra en España: Tres Mil Años de Cultivo
Desde los fenicios hasta la revolución del cultivo superintensivo, la almendra lleva más de 3.000 años formando parte del paisaje agrícola y la cultura alimentaria de la Península Ibérica.
Orígenes: Los Fenicios y la Llegada al Mediterráneo
La almendra (Prunus dulcis) es originaria del suroeste de Asia Central —las región que hoy comprenden Irán, Afganistán y el Turkmenistán—, donde sus ancestros silvestres (Prunus fenzliana) todavía crecen en estado natural en ribazos y montañas. Desde esta cuna, el almendro viajó hacia el oeste siguiendo dos grandes vectores históricos: las rutas comerciales fenicias y, más tarde, las conquistas alejandrinas que abrieron el Mediterráneo oriental al comercio con oriente.
Los fenicios, grandes comerciantes del Mediterráneo antiguo, introdujeron el almendro en la Península Ibérica entre los siglos IX y VII a.C., posiblemente a través de sus factoriías comerciales en la costa levantina y andaluza. Los griegos también contribuyeron a su difusión en las colonias del noreste peninsular (Emporion, actual Empúries).
La almendra aparece en textos egipcios datados hace más de 3.500 años y se han encontrado restos de almendras en tumbas fenicias del siglo VIII a.C. en Cartago. En la Ibéria antigua, el almendro encontró un clima idóneo: inviernos suaves, veranos secos y suelos pobres y pedregosos que otras especies no aprovechaban.
Al-Ándalus: La Gran Expansión
La llegada del islam a la Península Ibérica en el 711 d.C. transformó la agricultura hispana de manera radical. Los árabes y bereberes que forjaron Al-Ándalus traían con ellos no solo una nueva cultura, sino una tradición agronómica muy avanzada: el sistema de riego, la rotación de cultivos y el conocimiento profundo de la botánica y la horticultura.
El almendro fue uno de los beneficiados directos de esta transferencia de conocimiento. Los agónomos árabes —como Ibn Al-Awwam, autor del Libro de agricultura del siglo XII— documentaron con detalle el cultivo del almendro, las mejores técnicas de plantación, la poda y el control de enfermedades. Bajo la dominación árabe, el cultivo se expandió por Andalucía, el Levante, Murcia y las Baleares, convirtiéndose en un cultivo de subsistencia y comercio para miles de familias campesinas.
En las Islas Baleares, la imagen del almendro en flor en febrero —un paisaje blanco y rosa que hoy atrae a miles de turistas— es directamente heredera de las plantaciones árabes medievales. La palabra “almendra” en sí misma es de raíz árabe: del andalusí al-lawza, derivado del árabe clásico lawz.
Siglos XIX y XX: El Almendro Como Cultivo de Subsistencia
Tras la Reconquista, el almendro mantuvo su presencia en las zonas donde las condiciones climáticas favorecían su cultivo, especialmente en la región mediterránea, Andalucía y Castilla-La Mancha. Durante los siglos XVIII y XIX, la almendra se convirtió en un producto de exportación relevante, especialmente la variedad Marcona, valorada en Europa por su sabor dulce y su forma redondeada.
El siglo XIX vió una expansión significativa del cultivo en respuesta a la demanda de la industria confitera europea, particularmente francesa e inglesa. La almendra española, especialmente la Marcona y la Largueta, se exportaba a través de los puertos de Valencia, Alicante, Tarragona y Málaga hacia los mercados del norte de Europa.
El cultivo de secano extensivo era la norma: almendros plantados en los márgenes de los campos, en terrazas de piedra seca, en eriales y pedregales donde ningún otro cultivo sobrevivía. El almendro fue durante generaciones el cultivo del margen, de la tierra pobre, de la supervivencia.
La Crisis Californiana (1990—2010) y el Abandono
A partir de los años 1980, California inició una expansión sin precedentes del cultivo de almendra con variedades de alta productividad, riego y mecanización total. El Valley Central californiano, con su clima seco y predecible, sus grandes extensiones y su acceso a agua de riego, resultó ser el entorno perfecto para una producción industrial de bajo coste.
A mediados de los 90, California ya producía más almendra que toda Europa junta, y los precios mundiales se desplomaron. El almendro español, con costes de producción altos (mano de obra cara, mecanización limitada) y rendimientos bajos por hectárea (secano extensivo, variedades antiguas), no podía competir. El resultado fue el abandono de cientos de miles de hectáreas, especialmente en zonas marginales del interior.
Esta crisis tuvo un efecto paradojalmente positivo a largo plazo: aceleró la modernización del sector, impulsando la investigación en nuevas variedades tardías y autofértiles, y fomentando la adopción del cultivo intensivo con riego. En esta época nacieron o se consolidaron variedades como Guara, Lauranne y Ferragneès, que serían la base de la recuperación posterior.
La Recuperación y la Revolución Intensiva (2010—2026)
A partir de 2010, una conjunción de factores devuelve la almendra española al primer plano. El auge del consumo mundial de frutos secos, impulsado por las tendencias de alimentación saludable, la popularidad de la dieta mediterránea y la expansión de los mercados asiáticos, genera una demanda que supera a la oferta californiana.
Los precios suben y el almendro español, esta vez con variedades tardías y autofértiles, riego por goteo y mecanización avanzada, se convierte en un cultivo estrella. Se estima que entre 2015 y 2022 se plantaron en España más de 150.000 hectáreas nuevas de almendro, muchas de ellas en formatos intensivos y superintensivos copiados del modelo de olivar intensivo.
Hoy España es el segundo país productor mundial por superficie plantada, con una producción que se ha multiplicado en poco más de una década. Las cotizaciones semanales en lonjas como Albacete, Murcia o Reus son seguidas con atención por toda la cadena del sector —productores, almacenistas, industria turronera y exportadores—. Puede consultar las cotizaciones actuales en MercadoAlmendra para ver el estado del mercado en tiempo real.
Preguntas Frecuentes
¿De dónde viene la almendra?
La almendra (Prunus dulcis) es originaria de Asia Central, en la zona que comprende Irán, Afganistán y el suroeste de China. Desde allí se extendió por el Mediterráneo a través de las rutas comerciales fenicias y griegas hace más de 3.000 años. Los fenicios introdujeron el cultivo en la Península Ibérica entre los siglos IX y VII a.C.
¿Cuándo llegó la almendra a España?
Los fenicios introdujeron la almendra en la Península Ibérica entre los siglos IX y VII a.C. Posteriormente, la dominación árabe (711-1492) expandió enormemente el cultivo por todo el sur y el este peninsular, mejorando las técnicas de cultivo y creando las primeras selecciones varietales. Al-Ándalus fue durante siglos uno de los mayores productores mundiales de almendra.
¿Cuántas hectáreas de almendro hay en España?
España tiene aproximadamente 700.000—800.000 hectáreas de almendro, lo que la convierte en el segundo mayor productor mundial por superficie después de Estados Unidos (California). Castilla-La Mancha, Andalucía, Aragón, Murcia y la Comunidad Valenciana concentran la mayor parte del cultivo.
¿Cuándo empezó la crisis del almendro español?
La crisis se intensificó en los años 1990 y 2000 cuando California aumentó masivamente su producción con cultivos intensivos mecanizados, inundando el mercado mundial con almendra de bajo coste. Los almendros españoles de secano extensivo no podían competir en precio. Esto provocó el abandono de miles de hectáreas hasta la recuperación de precios en la década de 2010.